La revolución ecológica de las eBikes

El ciclismo es bueno para la salud, entrena el cuerpo y la mente, ayuda al medioambiente y supone un estilo de vida sano. ¿Por qué no practicarlo? La bici es el primer medio de transporte con el que tenemos contacto desde pequeños y nos acompaña en nuestro crecimiento con un toque de color y diversión.

Hoy en día, más que nunca, la bici debería ser un fiel compañero de aventuras. El daño causado con la contaminación ambiental y las excesivas emisiones de dióxido de carbono están comprometiendo seriamente nuestras vidas. Y el primer paso para cambiar la situación, o al menos intentar mejorarla, es empezar con pequeños gestos diarios. Como que dejemos el coche y demos más espacio a la bicicleta, o incluso mejor, a la eBike.

Pero ¿cuáles son las ventajas del andar en bici? No contamina, es silencioso, contribuye a la actividad física, ocupa menos espacio que un coche y libera las carreteras del intenso tráfico de la ciudad. ¿Y la eléctrica? Es más fácil de usar gracias a la posibilidad de elegir facilmente el nivel de esfuerzo a ejercitar.

Es por eso por lo que la eBike es accesible a mayor número de personas, ya que permite al usuario regular el esfuerzo, haciendolo menos intenso pero efectivo y sano al mismo tiempo. ¡Pero no pienses que no te ejercitas! El empuje del motor se siente al reiniciar el tráfico o cuesta arriba, o en situaciones que requieren un mayor esfuerzo físico. Sin embargo, al pedalear, la sensación es como si tuvieras constantemente el viento a favor.
    
Y si se reduce la fatiga también decrece el sudor. Así, la bici eléctrica se transforma en el medio perfecto para llegar a la oficina sin sudar y realizando una actividad física normal al mismo tiempo. Es más, la eBike es óptima para aquellos que quieren acercarse gradualmente al ejercicio físico, sin estresar músculos y articulaciones.

Aquellos que quieran disfrutar y entrenar empujado más los pedales pueden poner el mínimo nivel de ayuda. Una vez se alcanza 25km/h, el motor deja de ayudar al ciclista.

A todas estas ventajas hay que sumar el hecho de que las bicis eléctricas son muy baratas. Después de una primera inversión para la compra, es un juego de niños: piensa que la recarga de la batería ronda los 40 céntimos y la batería debe cambiarse cada 3 años.

Con la bici electrica puedes descubrir mágicos lugares escondidos de tu ciudad, experimenta el placer del aire fresco en tu cara, rememora el sabor de la infancia y ayuda al planeta (y a ti mismo) a vivir mejor.