La capa de ozono

El 16 de septiembre de 1994, y por iniciativa de la Asamblea Nacional de las Naciones Unidas, se estableció el Día Mundial para la Protección de la Capa de Ozono. Y es que el agujero que tenemos en la capa de ozono es uno de los problemas ambientales más importantes de nuestro siglo.
El ozono es un Gas Natural que existe en la estratosfera, que es la banda de la atmósfera terrestre que se extiende entre 10 y 45 kilómetros de altura. Y su tarea es absorber los rayos UV-B del sol.

Debido a los altos niveles de contaminación que tenemos en el planeta, la capa de ozono se está reduciendo de una manera progresiva. Concretamente, comenzamos a hablar del fenómeno del “agujero de ozono” entre los años 70 y 80 del siglo XX, cuando los satélites de la serie “Nimbus” de la NASA identificaron un agujero en la capa de ozono por encima de la Antártida. 
El “Protocolo de Montreal”, creado en 1987 por el Programa Ambiental de las Naciones Unidas (PNUMA), fue diseñado para abordar este grave problema. El documento, que entró en vigor el 1 de enero de 1989, fijó los plazos de ejecución del programa para unos 200 países de todo el mundo. Estos estados se comprometieron a contener los niveles de producción y consumo de sustancias nocivas para la capa de ozono (salón, tetracloruro de carbono, clorofluorocarbonos, hidroclorofluorocarbonos, tricloroetano, metilcloroformo, bromuro de metilo, bromoclorometano). 
A este acuerdo le siguieron otros, como el Protocolo de Kyoto. A principios de 2018 se logró un objetivo importante: el agujero de ozono se había reducido un 20% en comparación con 2005. Según la NASA, esto fue posible gracias a la prohibición internacional del uso del clorofluorocarbonos (Cfc), los gases que se usaban como agentes refrigerantes en los refrigeradores, como propulsor de aerosoles y en la producción de poliestireno. 
Para 2070, el agujero volverá a los niveles de 1980. Sin embargo, en mayo de este año, un estudio de un grupo de investigadores de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) informó de una disminución anormal en la reducción de clorofluorocarbonos. La batalla es muy animada: es importante tener localizadas las fuentes y no ponerlas en condiciones de desacelerar la recuperación de la capa de ozono.