El mar Mediterráneo

¿Te imaginas el mar Mediterráneo completamente seco? Pues así es como permaneció hace cinco millones de años debido a un deslizamiento de tierra submarino correspondiente a lo que ahora es el Estrecho de Gibraltar. Este deslizamiento de tierra creó una barrera natural que lo aisló del Océano Atlántico, y comenzó a secarse. Así permaneció durante casi medio millón de años. Después, la erosión y la acción del Océano Atlántico consumieron progresivamente el deslizamiento de tierra y nuestro mar comenzó a llenarse nuevamente con agua pura. Si hoy se diesen las mismas circunstancias podría suceder lo mismo: en 1.500 años, el Mare Nostrum se quedaría sin agua, descendiendo el nivel del mar a un metro por año aproximadamente.

Las consecuencias de este secado serían inimaginables ya que rompería el equilibrio gracias al cual los diferentes ecosistemas que coexisten en el Mediterráneo garantizan la prosperidad del mundo natural y vegetal tal y como lo conocemos. Ecosistemas de los cuales también depende la calidad de nuestra vida.

Pese a la importancia del Mediterráneo en nuestra vida se enfrenta hoy en día a una amenaza invisible pero igualmente peligrosa cuyos efectos pueden llegar incluso al alcance de ese antiguo derrumbe en el estrecho: la invasión del plástico. La contaminación plástica sigue creciendo y la incapacidad de los países para gestionar sus desechos ha llevado a un aumento sin precedentes de la contaminación.

La responsabilidad es de todos. Gobiernos y comunidades locales, que gestionan incorrectamente alrededor del 28% de los residuos que se generan. Residuos que se recolectan y terminan en vertederos ilegales o directamente dispersos en la naturaleza. Las empresas, a su vez, colocan alrededor de 38 millones de toneladas de productos plásticos en el mercado cada año sin cubrir los costos de gestión del exceso de plástico que generan. Además, dado el bajo costo del plástico, las empresas no tienen incentivos para invertir en el uso de materiales alternativos saturando el mundo de plástico.

Es el momento de que asumamos nuestra responsabilidad como ciudadanos. Los humanos producimos más de 24 millones de toneladas de desechos plásticos cada año y, con mucha frecuencia, no podemos reciclarlos adecuadamente, dañando los sistemas de reciclaje. 

Afortunadamente un cambio de rumbo es posible y tenemos conciencia de que realmente queremos dejar de envenenar al Mare Nostrum. Muchas organizaciones sin ánimo de lucro están luchando en todo el mundo para limpiar los océanos. Como por ejemplo WWF con la campaña #GenerAzione Mare. Si estás preocupado por el medio ambiente también puedes unirte al equipo de voluntarios de #GenerAzione Mare, y podrás limpiar las playas de desechos este verano.

Si tu conciencia es más aventurera, incluso puedes llegar más lejos para echar una mano en uno de los muchos centros de recuperación de fauna marina amenazados, como la tortuga caretta caretta, que estaba desapareciendo debido a la pesca de arrastre. La pesca de arrastre es un problema que aflige al Mediterráneo y al que Europa ha tratado de encontrar una solución con la prohibición de esta modalidad de pesca a más de 100 metros de profundidad (31 de mayo al 1 de julio de 2019). Estas medidas quizá sean un poco tímidas por el momento, por lo que la organización internacional Oceana Europa lucha por conseguir medidas más efectivas. 

Para encontrar un plan de acción para proteger los mares no debemos mirar muy lejos. Islandia, un país en el cual la pesca ocupa una proporción entre el 9% y el 11% del PIB nacional, ha tomado medidas que han llevado a una reducción significativa en el impacto ambiental de la pesca.

Millones de personas dependen del mar y se sostienen gracias a las actividades relacionadas con este, incluida la pesca. Una confirmación, la enésima, de que nuestra vida está vinculada a la naturaleza, incluso si vivimos en la ciudad, incluso si hacemos obras que están inimaginablemente separadas del mundo natural, de la tierra o de los trabajadores. 

Esta afirmación trae consigo una conclusión inevitable: el cambio en nuestros hábitos de consumo es necesario y, afortunadamente, se está dando. Haz tu parte viviendo de forma sostenible por un mundo y un mar más limpios. Por un futuro más brillante.