Día Mundial del Océano

Junio no es sólo el mes del Medio Ambiente o del verano, sino que también es el mes dedicado a los océanos. De hecho, el 8 de junio celebramos el Día Mundial de los Océanos, fijado como tal día por las Naciones Unidas en el año 1922, en la cumbre por el medio ambiente celebrada en Río de Janeiro. Se trata de un día en el que se quiere concienciar al ciudadano de la importancia de los mares y océanos y de las extensiones de agua que hacen que nuestro planeta sea “azul”. En definitiva, se trata de celebrar un día para proteger uno de los recursos más importantes de nuestro planeta y trabajar por un futuro mejor para todos. 

Es en los océanos donde comenzó la vida, y sin ellos esta se podría acabar. Porque el mar significa vida, no solo por la enorme biodiversidad que podemos encontrar, sino porque regula el clima, nos proporciona alimentos, medios de subsistencia y genera empleo a 800 millones de personas cada año. Además, produce la mayor parte del oxígeno que respiramos (cerca del 70%, casi una de cada cuatro aspiraciones que hacemos). 

Sin embargo, la conciencia sobre la importancia y el cuidado de nuestros océanos es mala, ya que existe una explotación indiscriminada de los recursos que nos ofrecen al ser humano. Además, genera tal indiferencia que al año se vierten entre 8 y 10 millones de toneladas de basura al mar. La mayor parte de estos desechos son de plástico, los cuales, además de contaminar los océanos de manera irremediable, causan la muerte de aves y mamíferos marinos. 

En la edición de este año del Día de los Océanos la temática es precisamente el plástico. El objetivo es desarrollar soluciones que nos lleven a unos océanos sanos y no contaminados. 

Sin embargo, seguimos teniendo una imagen muy triste en nuestro océano: en contraste con las aguas claras y cristalinas que nos gustan y muestran agua saludable, el ser humano ha generado la gran mancha de basura del Pacífico (actualmente tres veces más grande que Francia). Se trata de una masa de basura flotante producida por desechos y corrientes de agua, entre la zona de California y Hawai.

Pero no todo está perdido. Hoy en día existen muchas iniciativas globales que muestran que hay una conciencia colectiva, un compromiso serio y constante con la protección de los océanos: cambiar y mejorar lo máximo posible la actitud actual. 

En primer lugar, si reducimos los desechos y limitamos el consumo de CO2, rebajaremos el calentamiento global que hace que los mares sean cálidos y ácidos, fenómeno que genera la desaparición de especies como los corales. Otra decisión importante es establecer áreas marinas protegidas del impacto del hombre, para que la biodiversidad prospere en ellas. También es importante trabajar por una pesca sostenible, luchando contra prácticas ilegales y evitando sobreexplotar los recursos pesqueros. 

Cambiar no es una opción, es un deber. El Día Mundial de los Océanos es una forma de llamar la atención de los gobiernos sobre temas importantes, y únicamente es un día de 365. El único camino a seguir para quienes aman la vida es cuidar el planeta todos los días, adoptar un estilo de vida sostenible y elegir la sostenibilidad como forma de vida.