Magia o realidad. Lugares con misterio.

Las hojas se vuelven amarillo anaranjadas, los hongos pueblan los bosques y las castañas calientan nuestro alma mientras se acerca la noche más terrorífica del año: Halloween.

Las estanterías de las tiendas se colorean con dulces espeluznantes y las calabazas talladas están listas para iluminar mientras acabamos el disfraz y la máscara que llevaremos la noche del 31 de octubre. 

Y como en cualquier fiesta de Halloween no pueden faltar las historias de miedo. En esta ocasión no nos inventaremos nada. ¡Todo es cierto! Y es que, en los rincones más escondidos del planeta hay lugares de miedo, llenos de misterio y magia.

Praga es una ciudad de arte llena de arquitectura, en la que puedes sumergirte en la cultura y el teatro. Pero también esconde un secreto. En el corazón de la ciudad histórica, cerca del río Moldavia, se encuentra el puente de Carlos, el símbolo histórico y artístico de la capital de la República Checa. Este puente está lleno de turistas durante el día y tiene mucha magia por las noches. Se dice que tan pronto como se pone el sol, las estatuas cobran vida, se mueven y hablan. 

En Italia, en Ariccia, encontramos otro misterio. En la carretera estatal 128 hay un fenómeno inusual: cada objeto que se desliza a lo largo de una pendiente recta no desciende, ¡sino que sube! ¿Ilusión óptica o fenómeno misterioso? Según algunos estudios, parece que "la colina encantada" es un gran engaño de la vista que se pierde hasta el infinito debido a la falta de un punto de referencia en el horizonte. Ahora que se ha revelado el misterio, puedes jugar con tus amigos: deja tu coche en una pendiente y espera a ver su cara aterrorizada cuando descubran que el coche esté subiendo. 

Caminando por la capital de Togo, en Lomé, puedes encontrar numerosas tiendas de recuerdos, pero ten cuidado con las tiendas de los chamanes y curadores que buscan sus productos para hacer rituales tradicionales de vudú: cabezas secas de mono y cocodrilo, así como búhos, camaleones y serpientes en polvo con hierbas. 

O si lo prefieres, puedes pasar una noche en el Hotel Stanley en Colorado. ¿Te dice algo su nombre? El hotel donde se estableció Shining. El propio Stephen King pasó algunas noches allí, mientras escribía su famoso libro, y prometió haber escuchado voces extrañas de niños, notas de piano y melodías misteriosas.