Los beneficios del yoga

Ommmm… ¿Quién no conoce el mantra para no perder el control de la situación? Antes de llegar al ataque de histeria o del mal genio hay muchos pasos que dar para mantener la calma. Como por ejemplo contar todo lo malo que ha sucedido en un día nefasto a la familia o los amigos. 

El tren ha llegado tarde, has sufrido unas horas de tráfico, te has retorcido el tobillo en las escaleras del metro, has perdido la cartera después de pagar el café, no encuentras las llaves de casa ni el cargador del móvil. En todos estos momentos la calma y el autocontrol son vitales porque algo dentro de ti está clamando chillar. 

¿Te has encontrado alguna vez en estas situaciones? Nuestra agitada vida diaria nos lleva a vivir este tipo de situaciones con bastante frecuencia. Y por ello, necesitamos mecanismos de relajación para tener una vida más tranquila y mejor.

Hoy te hablamos del yoga. Pero olvida la típica imagen del hombre o la mujer con las piernas cruzadas, con los brazos apoyados sobre las rodillas y con el pulgar y el dedo índice juntos formando el símbolo universal de “no pierdas la calma”. 

Te recomendamos que explores la disciplina del yoga. En los últimos años ha tenido un crecimiento importante en seguidores en los países occidentales. Y es que los beneficios del yoga, una disciplina milenaria, son múltiples, tanto para nuestra mente como para nuestro cuerpo. 

¿Listos? Empezamos en 3, 2, 1… mmmmm.

Comencemos con algunas nociones técnicas: el yoga es un nombre masculino que en sánscrito (la terminología de las religiones originarias de la India) significa prácticas ascéticas y meditativas. 

Concretamente, el yoga es un instrumento de realización espiritual y salvación en la religión hindú, y se interpreta de maneras diferentes según la escuela en la que lo practiques. 

Esta es la razón por la que el yoga se ha asociado durante mucho tiempo en la imaginación colectiva a “remedios para el estrés”. Sin duda es cierto, pero es sólo uno de sus beneficios. Tiene muchos más. 

Hoy en día es sabido por mucha gente que el yoga mejora la flexibilidad, fortalece los músculos, reduce el dolor del cuello y la espalda, aumenta la capacidad pulmonar, regula la presión arterial y alivia el estrés. 

En cada posición, activamos y fortalecemos los brazos, piernas y abdomen, mejorando así la elasticidad del cuerpo. 

Sin embargo, practicar el yoga con asiduidad también mejora la mente y el espíritu. 

Según la filosofía del yoga, en el cuerpo hay 7 puntos clave, los chakras, que pueden usarse para desbloquear las energías. Muchos desequilibrios físicos y emocionales desaparecen al dejar que fluya la energía acumulada en estos puntos, simplemente practicando posiciones de yoga con cierta constancia. 

SI sumamos todos los beneficios del yoga podemos decir que esta antigua disciplina es adecuada para todos, sin importar la edad y el lugar en el que se practique. Porque, ¡siempre es buen momento para disfrutar de una clase de yoga!

Incluso cuando el yoga te parezca estático, debes saber que no lo es porque todo el cuerpo funciona. Son las asanas simples las que permiten mantener enfocada la curva natural de la columna vertebral, en la apertura de los hombros, en la posición de la cabeza, y es el comienzo para mejorar nuestra postura en la vida cotidiana. 

Te decimos cuáles son:
Tadasana, la posición de la montaña; Uttasana, inclinarse hacia adelante; Bhujangasana, la posición de la cobra; Trikonasana, el triángulo extendido; Sukhasana, la posición de la meditación. 

¿Tienes curiosidad sobre estas posturas? Para hacerlas bien es necesario ponerse en contacto con un maestro. En Internet hay diferentes tutoriales donde poder abordar estas posiciones más simples.

Te dejamos algunos consejos útiles que no debes dar por sentado:

¡Calienta siempre! El estiramiento previo es esencial para preparar el cuerpo antes de hacer cualquier movimiento que, por simples que parezcan, ¡son nuevos para el cuerpo!

Vacía tu mente. El momento para el yoga es el momento para el yoga y para nada más. Tu mente debe estar enfocada en la respiración y en el trabajo físico. Quizás este sea el desafío más complicado. Pero una vez lo consigas, ¡no verás el tiempo para desconectar!

Presta atención a tu respiración. Gracias a la respiración podrás relajarte en ciertas posiciones y no desperdiciar tu energía.