Encuentra tu Ikigai

Mi mundo soy yo. Pienso en mí mismo, cuido mi cuerpo y mi mente, recargo energías para dar lo mejor de mí mismo en la familia, el trabajo y los amigos. Entonces: ¿por qué no soy feliz? Puede que estés dentro de los que alguna vez se hacen esta pregunta.

Las expectativas que depositamos en nosotros mismos y en nuestro desempeño, la presión social, la competencia en el trabajo, las imágenes en las que todo es perfecto y brilla, unos kilos de más, meses de duro frío, días cortos, cansancio acumulado, el día a día, proyectos inacabados… Son muchas las razones para hacer que nuestro estado de ánimo sea oscuro, y esto, a veces, se puede prolongar en el tiempo.

Entonces, ¿cuál es la solución? Existe una ola de positivismo proveniente del Este, concretamente de Okinawa, una isla japonesa conocida por la saludable longevidad de sus habitantes, gracias a la dieta, el contacto con la naturaleza y, al parecer, por tener una gran conciencia de sí mismos. Parece que la solución al mal de nuestro siglo, la confusión emocional, se encuentra alli. Tenemos muchos estímulos diarios que nos afectan y no nos permiten pararnos a pensar sobre cómo debemos ser, cuándo y con quién. La interioridad de la persona se ve aplastada por la presión externa y nos inflige.

“Ikigai”, este es el nombre de la filosofía oriental milenaria que ha guiado a generaciones de personas convencidas, como nosotros, con los numerosos desafíos de la vida cotidiana. Este es el punto: Ikigai no es otra promesa de felicidad, no es un manual de autoayuda, sino una invitación a una reflexión profunda. Porque el secreto de la felicidad, o mejor dicho, del equilibrio interior, estaría justo en el significado literal de la expresión “razón de vivir”.


En la práctica, sería un motivo por el cual merece la pena levantarse cada mañana. Y aquí las cosas se ponen realmente interesantes. Según la filosofía japonesa, cada uno de nosotros tiene su propio Ikigai, la razón de su existencia en equilibrio entre cuatro pilares que representan nuestro mundo interior y la forma en que interactuamos con los demás. Encontrar el Ikigai es un proceso largo y complejo, que requiere confianza en uno mismo, paciencia, autoanálisis y la capacidad de perdonar errores. La búsqueda del interior a veces es difícil, pero conduce a un premio muy bonito: la serenidad.

Ikigai es la intersección entre cuatro aspectos fundamentales de nuestra vida: lo que amamos, lo que los demás aman de nosotros, lo que hacemos y lo que podemos hacer por el mundo. Y la armonía entre estas partes conduce a nuestra armonía. Ikigai es un maratón basado en la conciencia a través de cinco frases:
· Empieza pequeño.
· Olvídate de ti mismo.
· Armonía y sostenibilidad.
· Alégrate por las pequeñas cosas.
· Estar en el aquí y ahora.

La escritora alemana Bettina Lemke cuenta el método en un libro con título “El Método Japonés: encontrar el significado de la felicidad para ser feliz”. Al igual que Lemke, otros autores como Héctor García y Ken Mogi han tratado de alcanzar el significado de esta filosofía en libros útiles a los que aferrarse. Según Lemke, este camino es como una “búsqueda del tesoro”. La búsqueda del Ikigai pasa por pequeños gestos, como caminar por la naturaleza. En diferentes etapas de la vida puede cambiar, aunque siempre se mantengan la familia y los amigos como ejes principales, siempre puede ser otra cosa. Una mezcla de “pasión, profesión, vocación y misión”. ¡Buena búsqueda!