¿Servicio de lavandería al regresar? Di no al planchado

Entre nuestros consejos del inicio del verano estaban, entre otras cosas, que no te fueras de vacaciones con montañas de cosas por lavar porque a la vuelta de vacaciones ya ibas a tener suficiente ropa para lavar, ¿verdad? Ahora que las vacaciones han terminado y volvemos a la rutina, este consejo parece ser muy valioso… Aún más cuando pones la primera de muchas lavadoras. Y es que ahora que se acerca el otoño nos adentramos en una época de cambiar de ropa, lavar toallas, bañadores y pantalones cortos para después empaquetarlos y guardarlos. Y cuando la primera lavadora acaba de centrifugar, ¡llega el planchar!

Existen dos escuelas de pensamiento sobre la plancha: algunos nunca dejarían de alisar pliegues y pliegues ya que han convertido el planchar en un momento agradable. Sin embargo, otros comienzan a sudar cuando la lavadora acaba de centrifugar. Sí que es cierto que planchar quita una cantidad considerable de tiempo. ¡Y de energía personal y medioambiental!

¿Qué pensarías si te dijéramos que planchar no está de moda? Una campaña viral comenzó en Colombia en 2018 y se ha hecho popular en el resto del planeta debido, sobre todo, a los problemas ambientales extremos que empezamos a vivir. Esta campaña se hizo viral con el hashtag #SayNoToIroning, y tiene como objetivo sensibilizar al ciudadano sobre los beneficios de renunciar a la plancha, usando argumentos de peso. A excepción de contados argumentos, los beneficios que se exponen para que dejemos de planchar la ropa son muchos:
Ahorras tiempo: no hace falta que te detallemos mucho este argumento, ¿verdad?

Ahorras energía: planchar implica un gasto energético que no es muy alto, pero que a la larga es considerable. Por lo general, una plancha consume alrededor de 1100 Wh en una hora. Planchar es más conveniente por la noche, ya que la luz cuesta menos dinero. Aunque si no usamos la plancha, ¡resolvemos el problema de raíz! En realidad, aunque la energía consumida no sea mucha, dejar de planchar y pasar, por ejemplo, de 4/6 horas a la semana a solo 1 hora de planchado, equivaldría a plantar 7 árboles, en términos de energía ahorrada y ”devuelta” al medio ambiente. O si lo prefieres, también equivale a eliminar 7 vehículos de motor del tráfico. 

Mejoras tu salud: reduces dolor de espalda, piernas hinchadas, brazos doloridos… ¿Quién quiere sufrir estos dolores?

Es ecológico: no solo en términos de consumo reducido de electricidad, sino también en los recursos de embalajes de plástico de la compra o los del agua desmineralizada. 

Analizar el planchado, y otras muchas acciones cotidianas más, evidencian que todo lo que hacemos deja huella sobre el bienestar del planeta. 

¿Y tú? ¿Vives más verde? Recuerda siempre que menos es más.