¿Higiene? ¡También en el trabajo!

En la oficina es esencial seguir unas normas de higiene diarias, tanto por uno mismo como por los compañeros de trabajo. La convivencia, la educación, el respeto y la limpieza son aspectos fundamentales en espacios compartidos como una oficina. 
En algunos países se celebran festividades que dan importancia al orden y la higiene en el trabajo: el Día Mundial del Lavado de manos (15 de octubre) o el Día Mundial de la reorganización del escritorio de oficina (8 de noviembre) nos recuerda la necesidad de organizar y tener limpio el espacio de trabajo de cada uno. El 12 de febrero es el Día de la limpieza del ordenador y enfatiza la necesidad de limpiar y organizar la computadora para que funcione siempre bien. 
Algunas culturas del mundo tienen reglas de higiene muy estrictas. Como te solemos contar, en Japón esta mal visto sonarse la nariz en público. En invierno, cuando hace frío y los resfriados emergen, los japoneses usan una máscara para cubrir nariz y boca como señal de respeto hacia los demás y no propagar gérmenes hacia los demás. Hace unos años, también en Japón, se publicó el libro “Sojido. El camino a la limpieza”, de Hidesaburo Kagiyama. Esta obra es un manual que identifica algunas reglas para mejorar las empresas, los trabajadores y la sociedad. Estas reglas se basan en cinco pautas de comportamiento: seleccionar lo que es realmente útil en el lugar de trabajo (“seir”); reorganizar objetos para que puedan ser reubicados fácilmente (“seiso”); limpiar espacios en tiempos específicos de acuerdo con tiempos estándar (“shitsuke”); participación de directivos y docentes en la limpieza, con el objetivo de dar un buen ejemplo y ser guías en las empresas. 

Analicemos ahora más en detalle algunas reglas de limpieza para implementar en la oficina: 

Cambiar el aire
Una buena regla es abrir las ventanas al llegar a la oficina. Es bueno ventilar el ambiente al menos dos veces al día ya que en espacios cerrados los gérmenes proliferan y es muy difícil evitar los contagios o infecciones. Y no sólo eso: abrir las ventanas ayuda a prevenir el estancamiento y la humedad. 

Lávate las manos con frecuencia
Cuando pasamos muchas horas fuera de casa, es una buena regla lavarse las manos. Si vas al trabajo en transporte público y en la propia oficina son lugares y momentos propicios en los que nos ensuciamos las manos porque tocamos muchos objetos sin darnos cuenta. Lavarnos las manos, especialmente antes de las comidas, es una práctica fundamental de higiene para reducir las infecciones virales y las bacterianas. Es importante evitar llevarse las manos a la boca o frotarse los ojos con los dedos después de tocar el PC, las asas del autobús o el asiento del inodoro, por ejemplo.


Si estás acostumbrado a llevar agua o bebidas embotelladas al trabajo, es importante saber que los recipientes de plástico rígido hechos a base de policarbonato no deben usarse más de una vez ya que al rellenarlos liberan una sustancia, el bisfenol, que es dañino para la salud.