Las Heladas

Cuando las temperaturas bajan y las lluvias se vuelven más espesas, durante la mañana se puede oler el aire fresco y las heladas colorean los campos con un manto blanco. Y solo el hielo es la protagonista de esta historia, una nueva versión del agua que nunca deja de sorprendernos y presentarse a si misma de una forma diferente. Las heladas nos acompaña durante todo el invierno, escondiendo las plantas y la hierba bajo un velo de cristales de hielo blanco. La atmósfera está amortiguada, el silencio hace eco y huele a aire invernal.

Pero, ¿qué son las heladas? Es un fenómeno metereológico que se manifiesta en forma de hielo.  Cuando la temperatura cae por debajo de 0°, el vapor del agua y el rocío se congelan conviertiendose en hielo.  A menudo se confunde las heladas con el rocío, pero recordemos que son dos fenómenos atmosféricos diferentes. El rocío ocurre en forma líquida y se crea por la condensación del vapor de agua. Las noches despejadas y las mañanas soleadas son el mejor momento para observar las pequeñas gotas de agua en las hojas.

Los cielos claros y la ausencia de viento favorecen la formación de figuras cristalinas, que en ocasiones se asientan sobre superficies solidas. Pero ¿has oído alguna vez sobre la escarcha, la cencellada blanca y la lluvía gélida? Son facetas de las heladas que difieren en su composición y formación.

El fenómeno de la escarcha es la transición de vapor de agua a hielo que ocurre los dias nublados con temperaturas que rondan los 0°. Se forma un manto no muy grueso, pero durante el invierno puede formar esculturas de hielo reales. Tomáte un momento para sacar una foto artística, ya que con los primeros rayos de sol tiene a derretirse rápidamente.


La  cencellada blanca,  se diferencia de la escarcha en su composición. Las gotas de niebla se solidifican rápidamente formando una corteza de hielo compacta, gruesa y granulada en comparación con las finas y delicadas agujas de hielo de escarcha.

El nombre no es tranquilizador, pero la lluvia gélida o engelante no es más que la transformación de la lluvia en hielo. Tan pronto como las gotas tocan el suelo u cualquier otra superficie, se congelan. Pero, ¡cuidado! ¡Este fenómeno no es del todo inofensivo! Puede acumularse hasta varios centímetros, mediante la forma de hielo glaseado. Y si el peso del hielo cobra fuerza, las ramas de los árboles podrían romperse.

Como ves, la blanca helada es una magnífica manifestación de la naturaleza y una de las encantadoras formas en las que  conocemos el agua.