La niebla

Alguna vez te has preguntado qué es la niebla? Técnicamente es una hidrometeora, que es una de las formas en que se manifiesta el vapor de agua. El agua se condensa cerca del suelo en pequeñas gotas que reducen la visibilidad en diferentes niveles, lo que lleva al uso del término “nieblina” para visibilidad de 1000 a 5000 metros, y “niebla” para cuando afecta a la visibilidad de menos de 1000 metros.
El vapor se condensa cuando el aire alcanza un nivel de humedad del 100%, incluso los mecanismos y las condiciones que conducen a la formación de niebla pueden ser diferentes y variados: existe la niebla de radiación, la niebla de aviación, la niebla de humidificación o la niebla frontal. 

Ahora tienes dolor de cabeza, ¿verdad? Más allá de la explicación científica, el agua siempre nos ha dicho más de lo que el hombre es capaz de escuchar, o mejor, entender. Y la niebla no es más que otro fenómeno que se deriva del agua, incluso si es un fenómeno que asusta, porque desorienta, atenúa la efectividad de los sentidos: la vista se confunde y los sonidos se amortiguan. Existe un sentimiento de incertidumbre generado por este fenómeno natural, del cual nacieron numerosos mitos y leyendas sobre la niebla. La “niebla” es el lugar de la incertidumbre y la transición, y en muchos mitos es la manifestación del caos en los orígenes del universo. 

Pero la niebla también es un fenómeno de transición de un estado a otro, y al igual que el agua se encuentra con el aire y se condensa, el mundo viviente y el más allá se encuentran en la niebla, de acuerdo con muchas culturas del mundo. 

Entre los maoríes, la niebla es la diosa madre, dama del paraíso. Lo mismo ocurre en la mitología celta, donde la niebla marca el límite entre los lugares habitados y las islas de la vida después de la muerte. En muchos mitos la niebla es la manifestación de espíritus malignos, portadores de desgracias y peligros. Aún así, como el hombre ha podido encontrar respuestas a las preguntas sobre la formación de la niebla, este fenómeno tan icónico del período otoñal ha inspirado muchas leyendas populares. 

Como la leyenda del lago Bled, en Eslovenia, que es aún más sorprendente cuando está envuelto en la niebla. Así que es fácil imaginar a la viuda Polissena que, desesperada por la muerte de su esposo, derritió sus joyas de oro para crear una campana para conmemorarlo. En el siglo XVII, y durante una tormenta, la campana se hundió a las profundidades del lago mientras era trasladada. 

Si has podido imaginar esta historia es gracias a la sugerencia de la niebla. Hay innumerables poetas y escritores que, hoy como ayer, celebran y han celebrado su forma única de abrazar el paisaje, cepillar los árboles y los perfiles de las casas, y luego desaparecer, revelando el horizonte que, con aire húmedo, parece aún más bello. Tal vez porque, como dijo Oscar Wilde, “es la incertidumbre lo que fascina. La niebla hace las cosas maravillosas.”