LA LLUVIA, ¡TAN AMADA Y TAN ODIADA!

Una verdadera pesadilla para los cristales, el tráfico, los paseos en bicicleta, pero amado por los zapatos de los niños que saltan los charcos y la tierra seca: la lluvia es un verdadero milagro de la naturaleza.

Pero, al margen de que nos guste más o menos el agua, ¿conoces cuál es el ciclo del agua? Se trata de un importante proceso que contempla varias fases: la evaporación, condensación, precipitación y filtración. Como contraposición al agua, el sol es el actor principal en estas fases, ya que con la energía que envía a nuestro planeta en forma de rayos solares genera la fase de evaporación en los mares y ríos. El agua, en forma de vapor, asciende a las capas superiores de la atmósfera y es allí donde se da la segunda fase del ciclo del agua: la condensación. Y esta condensación son las nubes. Al estar a tanta altura, la temperatura es mucho menor, y el vapor que ha ascendido pierde esa energía transmitida por el sol para volver a transformarse en agua. Pero hasta que las partículas de vapor no formen una gota de agua de al menos un milímetro de diámetro, ese agua no volverá a caer a la tierra en forma de lluvia. ¿Y por qué cae? Muy sencillo. Por la gravedad. 

Una vez caída a la tierra (a la cuidad, a los campos o los bosques), el agua se filtra en el suelo y fluye hacia ríos o acuíferos para volver a empezar de nuevo con el ciclo del agua.