Agua: relax y tradición

El agua ha desempeñado un papel central en la vida del ser humano. Vida, nacimiento y renovación son conceptos asociados al agua a lo largo de la historia a través de la mitología y los ritos. La inmersión en el agua siempre ha tenido un significado especial: bañarse, a lo largo de los siglos, representó un momento de purificación, curación, convivencia, relajación y bienestar. Las primeras evidencias de baños purificadores se encuentran en México (antes de descubrir las Américas) y en la Grecia arcaica. Las mujeres de la antigua Troya se sumergieron para promover la fertilidad. Los aqueos se bañaron después de la batalla para limpiarse las heridas de guerra y olvidar las aterradoras imágenes de la muerte. Los antiguos griegos y los romanos solían ofrecer un baño caliente a sus huéspedes, y en ocasiones acompañados de masajes terapéuticos y especiales. En la Edad Media se difundió la idea del agua como un vehículo para la propagación de bacterias y enfermedades y, en consecuencia, el ritual del baño fue desapareciendo. 
En la época del Renacimiento el baño vuelve a representar un momento de relajación y comodidad. En el siglo XIX, la bañera se introdujo en los hogares burgueses. La inmersión en el agua se convierte en una práctica privada, ya que las clases predominantes empezaron a realizar esta práctica en la intimidad. A finales del siglo XIX el baño empieza a tener su espacio propio, separado de las letrinas y enriquecido con accesorios y productos varios. En el siglo XX, el concepto del baño se fortalece tal y como lo conocemos hoy en día: un momento vinculado al bienestar y la exaltación del individuo. La invención de la bañera con hidromasaje data del año 1956.
Hoy el momento del baño está casi exclusivamente ligado a un ritual de limpieza y relajación: cuidar tu cuerpo sumergiéndote en un baño caliente al final del día, envuelto por el calor y aroma a jabón, ayuda a liberar el cuerpo y la mente, dejando que las ansiedades y las preocupaciones fluyan y se vayan de nuestra mente. Un baño así, acompañado de una luz tenue, velas e incienso ayuda a que la atmósfera sea aún más mágica y relajante. En algunas zonas del planeta, sin embargo, el ritual del baño conserva las características tradicionales antiguas.
En India, por ejemplo, los creyentes celebran Ordh Kumh Mela sumergiéndose en el río Ganges. La ceremonia de baño en el río, conocida como Shahi Snan, tiene como objetivo purificar y sanar el alma. El término “Oruro” se refiere al antiguo ritual del baño japonés. Originalmente llevado a cabo en cubas de madera de ciprés llamado “hinoki”, hoy el Oruro se practica en casas particulares, en los baños termales y en los baños del hotel (“ryokan”), en tanques de acrílico o acero (“hinoki”). 

El ofuro se lleva a cabo por la noche (la tina se llena al final de la tarde) para purificar, relajar y eliminar el estrés acumulado durante el día. Antes de bucear es necesario lavar con jabón corporal y para el cabello. De hecho, es obligatorio que la bañera esté completamente limpia. La ducha inicial representa un momento de purificación del cuerpo. La inmersión en agua hirviendo (con una temperatura entre los 38º-42º) simboliza un ritual de purificación del espíritu. Los tanques tradicionales son muy altos y no tienen un sistema de escape. Según la tradición, los miembros de la familia deben usar el mismo agua respetando un orden jerárquico, siendo los primeros los invitados. 

En Rusia, la noche del 18 al 19 de enero los cristianos ortodoxos se sumergen en agua (a -45º) excavando en el hielo para conmemorar el Bautismo de Jesús. Cada año, millones de ciudadanos celebran este ritual purificador de la tradición antigua.