Aguja, hilo y un “funcooker” hecho en casa

En enero se puede sentir verdaderamente el frío. Y cuando tienes frío hasta en los huesos, ¿cómo puedes calentar tu cuerpo además de con un baño calentito? ¡Con un funcooker! Desde hace unos años, el denominado funcooker o “calentador” se ha convertido en un elemento más común, capaz de garantizar el calor de manera prolongada. 

Estos cojines están hechos de materiales ecológicos que pueden aliviar un dolor o, también, ayudarnos a dormir, dependiendo de las características del relleno.

Por ejemplo, los huesos de las cerezas son una solución ideal para el dolor de cervicales o de muñecas. Con calentarlos en el microondas o en los radiadores obtendrás un beneficio inmediato. 

La paja de mijo es particularmente adecuada para quienes sufren dolor de espalda, dolor de cuello o reumas. Antes de usar la paja de mijo hay que calentarla en el radiador. 

La sal caliente favorece el alivio de la tensión muscular.  Sin embargo, para inflaciones es mejor recurrir a compresas frías. 

Las semillas de lino brindan los mismos beneficios que los granos de cereza, y al ser más pequeñas son también más fáciles y cómodas de usar. Por ejemplo, puedes calentarlas y usarlas como soporte para los brazos mientras usas el ratón del ordenador. 

También es posible hacer un calentador natural y beneficioso, en poco tiempo y con pocos materiales: ¡un calcetín 100% algodón, 400-500 gramos de huesos de cerezas naturales y, obviamente, aguja e hilo!

El algodón no es una elección aleatoria, ya que este material no se quema ni se derrite dentro del microondas. De hecho, es esencial asegurarse de que no haya agujeros pequeños o alguna decoración metálica en el calcetín. Una opción para crear un funcooker más grande puede ser usar la funda de una almohada vieja, hecha de algodón.

Cómo hacerlo: inserta el calcetín en un vaso alto (como de una cerveza) que nos servirá como soporte en la fase de rellenado. El borde del calcetín debe doblarse y en volverse alrededor del borde del vaso para mantenerlo abierto. 

Llena tres cuartos del calcetín con los granos y deja un cuarto de espacio vacío para poder hacer el nudo, que luego se sujetará con un par de puntos. 

Además de los huesos de cereza, también puedes poner flores secas de lavanda dentro del calcetín, o el contenido de una bolsita de manzanilla como fragancia.