Junio

Junio, mes en el que los niños bailan de felicidad porque acaban el colegio, es una época en la que muchos padres “mueren” para poder administrar sus horas de trabajo con el tiempo libre de sus hijos. ¿Por qué no organizar una pequeña agenda conjunta para hacer cosas con los niños? Un clásico que ocurre cuando se acaba el colegio es lavar la mochila. ¿Por qué no involucramos a los niños en su limpieza? Nuestro calendario dedicado a la limpieza para este mes es el “fin del año escolar”. 

En primer lugar, lo que se debe hacer es vaciar la mochila juntos para descubrir cómo emergen “los tesoros enterrados” en lo hondo de la misma, como los lápices rotos, trozos de goma, gominolas sueltas o migajas de pan suficientes para hacer un pastel entero. Nuestro consejo es limpiar la mochila con una hoja de Regina Blitz empapada en vinagre para “rebajar” las manchas que encontréis. Basta con frotar ligeramente sobre ellas.

Pero la limpieza del “fin de año escolar” no solo se centra en la mochila. Se puede ampliar a la habitación de los niños, por ejemplo, limpiando el polvo de los libros usados el año que acaba, para dejar hueco a los del próximo curso. 

Ya hemos visto que en todo el mundo hay días dedicados a la limpieza, como el “Día de limpiar tu habitación” en Estados Unidos. Y es que también hay que involucrar a los más pequeños en la limpieza doméstica, y se puede hacer de una manera divertida: porque hacéis algo en familia, porque puedes hacerlo a ritmo de la mejor música, y porque, aunque terminas el día cansado, también lo haces satisfecho por haber limpiado. 

Por este motivo, ¿por qué no aprovechar el tiempo libre de los niños para enseñarles a reorganizar y limpiar sus juguetes? Después de utilizarlos en el salón, la terraza o el jardín, en vez de dejarlos desordenados en cualquier rincón de la casa, puede ser buena idea limpiarlos. ¡Y qué mejor manera de hacerlo que jugando! Es entonces cuando las almohadillas se lavan y se van a una “misión espacial” a la “máquina de lavado de naves espaciales”. Y ¿quién tiene que colocarlas en la máquina de lavado sino su “capitán”?

Los juguetes de plástico más pequeños se pueden lavar fácilmente en la “cascada blanca”, aunque en este caso puede que sea conveniente que un adulto supervise la limpieza, ya que es probable que los juguetes acaben limpios, pero, ¿y el resto del baño? Con paciencia, voluntad y la ayuda adecuada, ¡verás que las cosas se harán a la velocidad de un rayo!

Otra alternativa parecida a la de usar la lavadora como “nave espacial” es usar el lavavajillas como “máquina espacial” o “máquina del tiempo”. Limpiar juguetes en el lavavajillas es sólo para aquellos que estén hechos con plástico duro, como animales de plástico. Obviamente, en ambos casos será el adulto quien empiece “el viaje espacial”, además de ayudarle a transportar los juguetes. ¡Otra opción es meter todos los juguetes en un gran recipiente y que se bañen juntos! Una hoja de tu Regina Blitz se convertirá en la “toalla de baño mágica” para secar los muñecos, o también en un mantel mágico para dejar secar todos los juguetes húmedos.

Estas soluciones son diferentes y creativas, y se crean nuevos juegos para que el momento de la limpieza se convierta en algo especial. Las ventajas de involucrar al niño desde la limpieza hasta el ordenamiento de los juguetes, sobre todo después del uso, ayuda a desarrollar cualidades positivas en los niños (según varios estudios).

La cultura japonesa, por ejemplo, ha creado un estilo de vida lleno de efectos positivos por la necesidad de reorganizarse y tener orden: tienen una buena empatía, enseñan respeto hacia los demás, mejoran su capacidad organizativa y lógica (aumentan la capacidad de formular hipótesis espaciales) y les genera satisfacción.

“El poder mágico de reordenar”, libro escrito por la japonesa Marie Kondo, se ha convertido en un best-seller (y un vademécum de la reorganización), y se han vendido millones de copia en todo el mundo. 

Y es que la limpieza y el orden nunca han sido tan liberadores, incluso con los más pequeños se convierte en una cuestión de limpieza, ¡pero sobre todo de fantasía!